Pérdida y desperdicio de alimentos y su relación con el cambio climático

Los alimentos y el fenómeno del Cambio Climático se encuentran fuertemente vinculados. Los alimentos deben ser producidos, procesados, transportados, distribuidos, preparados, consumidos y, en algunos casos, desechados. Todas estas etapas mencionadas emiten gases de efecto invernadero (GEI), los cuales se acumulan en la atmósfera y retienen el calor, provocando un aumento en la temperatura media global -que es lo que se conoce como el calentamiento global– y ocasionando así variaciones en el clima. 

De acuerdo con los datos informados por la organización internacional “Our World in Data”, un cuarto (26%) de las emisiones globales de GEI son resultado del sector Alimentos (1), de las cuales la ganadería y la pesca representan el 31%, la producción de cultivos el 27%, el uso de suelo un 24%, y la cadena de suministro un 18%:

 

Pérdida y desperdicio de alimentos y Seguridad Alimentaria

De acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de la totalidad de los alimentos que se producen en el mundo se pierde o se desperdicia a lo largo de la cadena de suministro (2). Esto no sólo representa un desafío global enorme debido a que el número de personas que padecen hambre en el mundo ha alcanzado las 828 millones de personas en 2021 (FAO,2021), sino que, a su vez, la mayoría de estos alimentos son desechados y generan emisiones GEI. De hecho, según la organización mundial de bancos de alimentos The Global FoodBanking Network (3), del 8 al 10 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero son causadas por la pérdida y el desperdicio de alimentos”.

 

Unión Europea

Según los datos reportados por Eurostat (oficina estadística de la Comisión Europea), en la Unión Europea el desperdicio total de alimentos medidos en el año 2020 alcanzó aproximadamente 57 millones de toneladas de masa fresca, siendo un 55% residuos alimentarios domésticos, un 18% generados durante procesamiento y fabricación, y el resto en producción primaria, en restaurantes y servicios de alimentación y en comercios minoristas, y en distribución.

Ante este contexto, los países de la Unión Europea (UE) se han comprometido a cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12.3 que establece que para el año 2030 se debe reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha.

Para esto, han definido principios que están consagrados en la Directiva marco de la UE sobre los residuos, que insta a los Estados miembros a reducir la cantidad de alimentos perdidos durante la producción y la distribución, reducir el desperdicio de alimentos en los hogares, alentar la donación de alimentos, supervisar y evaluar la aplicación de las medidas de la UE en materia de prevención del desperdicio de alimentos.

Además, la Comisión estableció una serie de políticas e instrumentos destinados a reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos como parte del Plan de Acción para la Economía Circular y la Estrategia «De la Granja a la Mesa», dos pilares fundamentales del Pacto Verde Europeo (4).

 

Países con legislación sobre desperdicio de alimentos

En este escenario, varios países de la UE han desarrollado leyes para tomar acción contra el desperdicio alimentario, como lo es el caso de:

  • Francia con su ley 2016-138 “relative à la lutte contre le gaspillage alimentaire” con la cual todos los supermercados de más de 400 metros cuadrados deben donar lo que no logran comercializar a ONGs o bancos de alimentos autorizados.
  • Italia con su ley “despilfarro cero” que busca incentivar la donación de los alimentos, facilitando el proceso de donación de comida, aclarando la diferencia entre el etiquetado de caducidad y consumición preferente, y reduciendo los trámites burocráticos y el coste para aquellos productores que donen su excedente.
  •  España con su proyecto de Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario (5), que establece que todos los agentes de la cadena alimentaria tienen la obligación de disponer de un plan de prevención de las pérdidas y el desperdicio, y que la prioridad máxima será siempre el consumo humano, a través de la donación o redistribución de alimentos.

 

Bancos de Alimentos

En este sentido, resulta relevante destacar el rol de los Bancos de Alimentos para lograr reducir la pérdida y desperdicio de alimento, colaborando así a combatir el hambre y a mitigar las emisiones de GEI generadas por el sector de Alimentos. 

Los bancos recuperan excedentes de alimentos inocuos de todas las partes del sistema alimentario, los clasifican, almacenan y distribuyen entre organizaciones sociales que se dedican a dar a comer a personas que lo necesitan.

De esta manera, son organizaciones que no sólo contribuyen a disminuir el hambre y mejorar la nutrición, sino que también a construir comunidades más resilientes, a impulsar los ODS, y a combatir el cambio climático.

Debido a que los Bancos de Alimentos existen en más de 80 países de todo el mundo, es necesario que se diseñen de manera más territorial, considerando las particularidades de las diferentes culturas y los sistemas alimentarios  propios de cada lugar. Por lo tanto, estas organizaciones son locales pero pertenecen a redes de bancos de alimentos de mayor alcance, como lo son las regionales y globales. Un ejemplo de esto, es la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBA), la cual es miembro de la Federación Europea de Bancos de Alimentos (FEBA), y a su vez, pertenece a la red global de bancos de alimentos The Global FoobBanking Network.

 

Bancos de Alimentos y Huella de Carbono

De acuerdo con datos del informe de la FAO del año 2011, a nivel global, la pérdida y desperdicio de alimentos genera una cantidad de emisiones de GEI de 4.4 GtCO2eq, lo que representa el 8% de las emisiones globales antropogénicas. En el gráfico que se muestra a continuación, podemos ver que si la pérdida y desperdicio de alimentos fuera un país, sería el tercer país que genera la mayor cantidad de emisiones de GEI en el mundo después de China y Estados Unidos:

Como mencionamos anteriormente, los Bancos de Alimentos son parte de la solución de este desafío, ya que contribuyen en la reducción de gases de GEI en dos ejes:

  • En la gestión de residuos: ya que se evita que esos alimentos sean destinados a vertederos, donde su descomposición genera emisiones GEI.
  • En la producción adicional de alimentos: ya que se evitan las emisiones de GEI que se iban a generar a lo largo de todo el proceso de  producción de esos alimentos (etapas de fabricación de insumos, operaciones en el campo, emisiones desde las instalaciones ganaderas, transformación, producción de envases, transporte y almacenamiento)

Por lo tanto, constituyen una herramienta fundamental para promover un consumo más responsable y para avanzar hacia un sistema alimentario más sostenible.

 

Conclusiones finales

Queda claro que abordar la pérdida y desperdicio de alimentos resulta necesario, ya que colabora en problemáticas globales de suma relevancia como lo son el hambre y el cambio climático.

Es fundamental que entidades públicas y privadas trabajen en conjunto en la definición de políticas, trabas, incentivos, estrategias y asociaciones, enfocadas en mejorar la sostenibilidad de nuestros sistemas agroalimentarios en todas sus etapas y procesos.

Lo interesante es que ya hay países y organizaciones trabajando en la temática, con prácticas y políticas concretas, por lo que se cuenta con información y datos disponibles para poder acelerar la acción. 

 

Referencias bibliográficas

  1. Environmental Impacts of Food Production, Our World in Data. Disponible en: https://ourworldindata.org/environmental-impacts-of-food?insight=food-plays-a-large-role-in-many-environmental-impacts#key-insights-on-the-environmental-impacts-of-food
  2. Global food losses and food waste, FAO. Disponible en: https://www.fao.org/3/mb060e/mb060e00.htm
  3. Cómo reducen los bancos de alimentos la pérdida y el desperdicio de alimentos. Disponible en: https://www.foodbanking.org/es/reducing-food-loss-and-waste/
  4. Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/es/policies/food-losses-waste/
  5. Proyecto de Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, España. Disponible en: https://www.mapa.gob.es/es/prensa/anteproyectoleydesperdicio_tcm30-620834.pdf

 

Autora: Ing. Valentina De Marco (Coordinadora de Alianzas y Proyectos Internacionales RAMCC y ALPA)

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