Se sumaron dos nuevas empresas uruguayas al servicio de ALPA.

Muchas son las empresas que se inclinan por la responsabilidad en fomentar la sostenibilidad ambiental en nuestra región, por tal motivo se han embarcado en trabajos significativos para medir y comprender su huella de carbono. Este paso proactivo refleja el compromiso de estas compañías con la responsabilidad corporativa y su papel fundamental en la construcción de un futuro más sostenible.

Siguiendo estos principios durante el mes de diciembre, dos nuevas empresas de Uruguay comenzaron a medir su Huella de Carbono junto a ALPA. Se trata de Dambo, una empresa familiar ubicada al norte del país vecino, y la bodega Pueblo Pampeiro radicada en la frontera entre Brasil y Uruguay, conformada por miembros de ambas nacionalidades. Esta no es la primera experiencia regional en colaboración con ALPA, así son los casos en Panamá, Paraguay o Nicaragua. 

Dambo, bautizada en honor a su fundador y director, Claudio Escosteguy Damboriarena, es una empresa que ha prosperado durante 30 años en los sectores de agricultura y ganadería, especializándose principalmente en la producción de arroz en su mayoría para exportar. Con un enfoque familiar, llevan a cabo sus cultivos en un entorno natural, guiados por los principios de sostenibilidad y el cuidado de las personas. En consonancia con estos fundamentos, han decidido evaluar su impacto ambiental, comenzando por la medición de su huella de carbono.

Cintia Lee Martínez, responsable administrativa en Dambo, reconoce la importancia de asumir la responsabilidad ambiental. Como parte integral de su estrategia ESG, han decidido emprender voluntariamente la medición de su huella de carbono. Aunque la empresa no ha recibido una exigencia específica, entiende que los desafíos que enfrenta en el sector arrocero están vinculados al cambio climático. Estos desafíos incluyen la gestión del agua y la variabilidad en los patrones climáticos, lo que los impulsa a adoptar prácticas agrícolas más sostenibles. 

La sostenibilidad ambiental se ha vuelto una práctica cada vez más común en su sector, y la medición de la huella de carbono cobra una importancia creciente en este ámbito, respondiendo a la demanda de prácticas comerciales responsables, especialmente considerando que su producción está destinada a la exportación. Dambo considera que la medición es un proceso continuo y no de una sola vez para generar acciones que mejoren tanto sus prácticas como la calidad del producto. 

“Consideramos crucial volver a medir en el futuro para evaluar el impacto de nuestras iniciativas y ajustar nuestras estrategias según sea necesario. Creemos que así como la calidad, es un proceso continuo de mejora.”  Cintia Lee Martinez. 

Pueblo Pampeiro, por su parte, es una pequeña bodega artesanal ubicada en Vila Pampeiro, localidad brasileña ubicada a pocos kilómetros de la frontera con Uruguay. La empresa fue fundada por dos parejas uruguayas-brasileñas donde Cintia Lee Martinez es socia, hacen de esta mezcla cultural una de sus principales características, y su propuesta de valor es ofrecer “experiencias notables con productos inusuales”. Su empeño en buscar nuevas alternativas biológicas para trabajar con las uvas los llevó a producir el primer vino 100% orgánico en el año 2021.

La bodega ha decidido medir voluntariamente su huella de carbono, impulsada por la necesidad de comprender y reducir su impacto en el cambio climático, promoviendo así prácticas productivas sostenibles. Al mismo tiempo, en el sector vitivinícola, vinculado a la producción de alimentos y bienes naturales, se está volviendo cada vez más común llevar a cabo mediciones de la huella de carbono. Cintia, quien desempeña un papel clave en la definición de la Estrategia e Innovación en ambas empresas, reconoce la creciente importancia de la sostenibilidad en el sector productivo mencionado y establece conexiones con otros actores en Vila Pampeiro:

«Pueblo Pampeiro opera en los sectores de turismo rural, cría de caballos, ganadero y de alimentos. Por lo tanto, es crucial medir la huella de carbono en estos sectores debido a su impacto directo en la tierra, el agua y la biodiversidad. La producción ganadera a menudo conlleva emisiones significativas de gases de efecto invernadero».

Pueblo Pampeiro nació en el año 2014 y busca un concepto de vinos diferente. Foto: www.pueblopampeiro.com

En ambas empresas, reconocen que la decisión de medir su huella de carbono con ALPA surge de las recomendaciones dentro de la comunidad empresarial comprometida con la sostenibilidad. Sin embargo, lo que finalmente influyó decisivamente fue la idea de compartir y colaborar con organizaciones que sostienen y comparten sus mismos valores, y que puedan ofrecer una evaluación rigurosa y precisa para abordar desafíos tales como la gestión eficiente del uso del suelo, la reducción de emisiones de metano y la adaptación a condiciones climáticas cambiantes. En este sentido, entienden que la producción sostenible es clave para afrontar estos desafíos.

Estos son dos ejemplos más de empresas que deciden comprometerse en la lucha contra el cambio climático. Toda actividad genera gases de efecto invernadero, y el primer paso es medirlos: si no se comienza por la medición, difícilmente se logre una reducción. Además, medir la Huella de Carbono supone beneficios en términos de transparencia e imagen de marca.

 

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